Los beneficios que proporcionan los perros a los niños son varios. Generalmente, la compañía de una mascota mejora la calidad de vida de un ser humano: aumenta la longevidad, ayuda a preservar el equilibrio físico y mental, facilita la recreación, disminuye el estrés y reduce el índice de depresión.
Pero en los más pequeños, los perros juegan un papel aún más importante porque les ayudan en su desarrollo educativo y social: los obliga a asumir responsabilidades y a aprender valores como el respeto por los demás, aumenta su autoestima y mejora su integración en la familia.
Además, los perros desarrollan la capacidad en los niños de cuidar de alguien y fomentan el sentimiento de competencia y seguridad: dos factores fundamentales a desarrollar en el primer ciclo de la vida de un niño para lograr su adecuado equilibrio emocional.
Beneficios de crecer juntos
1. Desarrollo emocional
Los perros aportan una fuente de amor y apoyo emocional a los humanos, en especial a los niños. Crecer con un can en casa puede ayudar a los más pequeños de la familia a sentirse más seguros y protegidos y a desarrollar habilidades como la empatía y la compasión por los demás.
En el caso de los niños con problemas sociales o con trastorno del espectro autista, las mascotas aportan esa compañía segura que tanto necesitan y que les hace sentirse menos vulnerables.
2. Fomento de la responsabilidad
Los pequeños que crecen con perros aprenden rápidamente que las mascotas necesitan cuidados y atención para poder crecer sanos y felices.
Involucrarlos en el cuidado de sus perros es una forma perfecta de enseñarles el sentido de la responsabilidad y ayudarles a desarrollar habilidades como la organización.
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Es fundamental no olvidarse que la edad y la capacidad del niño deben tenerse en cuenta a la hora de asignar tareas asociadas con el cuidado del perro. A medida que el pequeño crece, puede ir asumiendo más responsabilidades, pero siempre bajo la supervisión de un adulto, puesto que siempre debemos asegurar el bienestar de la mascota.
3. Desarrollo de las habilidades cognitivas
Los perros ayudan a los niños a desarrollar habilidades sociales como el trabajo en equipo, la comunicación y la empatía. En ocasiones, los pequeños que crecen con mascotas aprenden a leer las señales corporales de estas, lo que les ayuda a anticiparse a sus necesidades.
Además, las interacciones con los perros ayudan a estimular la creatividad e imaginación y a desarrollar su pensamiento crítico y creativo.
4. Mejora su sistema inmunológico
El contacto temprano con mascotas puede tener efectos positivos para el sistema inmunológico de los más pequeños, ayudándoles a reducir su riesgo de sufrir alergias y/o enfermedades respiratorias.
Eso sí, es fundamental acordarse de que la exposición a los alérgenos de los perros puede no ser adecuada para todos los niños, en especial para los que ya tienen alergia o asma. En este caso, sería esencial hablar con un especialista antes de incorporar un perro a la familia.
5. Disminución del estrés
Los pequeños que interactúan con canes tienen los niveles de cortisol (hormona del estrés) más bajos que aquellos que no lo hacen. Crecer con una mascota puede servir para aprender a lidiar mejor el estrés incluso en los adultos.
Además, los perros pueden ser un apoyo emocional para los niños, ya que estos les brindan una fuente incondicional de amor y afecto, lo que les ayuda a sentirse más aceptados, valorados y a aumentar su autoestima.
6. Se producen menos alergias
Al estar en contacto con una mayor variedad de microorganismos y alérgenos desde una edad temprana, los niños que conviven con perros desde pequeños suelen tener un sistema inmunológico más desarrollado que los que no han convivido nunca, puesto que han estado más expuestos y su sistema inmune lo reconoce de forma normal.
La exposición a los alérgenos de las mascotas puede aumentar la producción de anticuerpos y, por tanto, ayudar a disminuir la respuesta alérgica a largo plazo.
No obstante, es fundamental tener en consideración que algunas personas pueden ser alérgicas a los perros, por lo que es esencial asegurarse de que ningún miembro de la familia sea alérgico antes de incorporar una mascota en casa.
7. Fomento de la actividad física
Contar con un perro en casa puede ser una forma perfecta de motivar a los más pequeños a hacer ejercicio. Actividades diarias como pasear o jugar con la mascota al aire libre, fomentan el deporte y combaten el sedentarismo.
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En resumen, contar con un perro en casa puede tener un rol fundamental en el desarrollo de los niños. Eso sí, es importante realizar el proceso de adaptación de la mejor forma posible para que la convivencia se dé de la mejor manera.
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