Planear unas vacaciones siempre hace ilusión. Maletas, nuevos destinos, planes… pero si convives con un perro, es probable que también te ronde una preocupación: ¿qué pasará con él mientras estás fuera? ¿Lo pasará mal? ¿Te echará de menos? ¿Se sentirá solo?
Es completamente natural hacerse estas preguntas. Al fin y al cabo, los perros son animales sociales y emocionales, y el vínculo que establecen con su familia humana es profundo. Por eso, cuando nos ausentamos, aunque sea por unos días, pueden experimentar desde leve inquietud hasta un verdadero duelo temporal.
La buena noticia es que hay formas de minimizar esa sensación de soledad y ayudarles a sobrellevar la separación de una forma más llevadera y tranquila. En este artículo te contamos cómo.
¿Tu perro te echa de menos?
Sí, probablemente sí. Los perros tienen una gran memoria olfativa y emocional. Reconocen nuestras rutinas, los sonidos del hogar, nuestro olor, nuestra presencia. Cuando nos vamos, notan que algo falta. Y si no están bien preparados para ese cambio, pueden sentirse tristes, confundidos o incluso ansiosos.
Algunos perros lo llevan mejor que otros. Depende de muchos factores: su edad, su personalidad, su nivel de autonomía, la calidad del vínculo, si están acostumbrados a estar solos o no…
¿Dónde dejarlo durante tus vacaciones?
La elección del lugar donde se quedará tu perro es clave. Estas son las opciones más comunes:
1. Con alguien de confianza
Si puedes dejarlo con una persona de confianza que ya conozca, una amiga o un familiar, será más fácil para él. Olerá algo familiar y sentirá que sigue en su entorno de seguridad. Ideal si esa persona puede quedarse en tu casa, donde el perro tiene su cama, sus olores, sus rutinas.
2. En una residencia canina
Algunas residencias, como la nuestra, están muy bien adaptadas y cuentan con profesionales especializados. Busca una que tenga espacios al aire libre, rutinas estables y, sobre todo, personal que entienda de emociones caninas.
Antes de dejarlo allí, si puedes, haz una visita previa con él. Que huela el sitio, conozca a quienes lo cuidarán. Así no será todo nuevo de golpe.
3. Con una cuidadora o cuidador profesional
Otra opción son las personas que cuidan perros en su casa o en la tuya. Puedes encontrar cuidadores con experiencia en plataformas especializadas o a través de recomendaciones. Es fundamental que te genere confianza y que sepa leer las señales del perro. Una buena cuidadora no solo alimenta: acompaña, observa, responde emocionalmente.
Cómo prepararlo antes de irte
Independientemente de con quién o dónde se quede, estos consejos te ayudarán a que tu perro se sienta más seguro:
Acostúmbralo a separaciones breves
Si nunca se ha quedado sin ti, empieza unos días antes con ausencias cortas. Sal de casa unos minutos, vuelve, actúa con normalidad. Así entenderá que cuando te vas, también vuelves. Es un aprendizaje clave.
Deja algo con tu olor
Una camiseta tuya, una manta que suela estar en tu sofá… Algo que conserve tu olor lo acompañará emocionalmente. Los olores familiares tienen un enorme poder calmante para los perros.
Mantén sus rutinas
Comida, paseos, horas de descanso… Todo lo que puedas mantener igual, mejor. Los perros son animales de hábitos, y eso les da seguridad. Explica a quién lo cuide cuáles son sus horarios y qué cosas le hacen sentir bien.
Evita las despedidas dramáticas
Aunque a ti te rompa el alma irte, intenta que tu despedida sea calmada, breve y sin sobreexcitación. Si te vas con angustia, tu perro lo nota y eso aumenta su malestar. Sal como si fueras a volver en un rato, y deja que la persona que lo cuide lo distraiga con algo agradable.
Señales de que lo está pasando mal
Aunque no puedas estar allí, conviene que la persona que lo cuide sepa identificar si el perro está sufriendo:
- Pierde el apetito
- Llora o ladra constantemente
- Se muestra apático o muy nervioso
- Tiene comportamientos inusuales (lamido excesivo, destrucción, escapismo)
- Hace pis o caca en sitios donde no lo hacía
Si ocurre algo de esto, no significa necesariamente que lo esté pasando fatal. Pero sí puede ser una señal de que necesita más atención emocional, más calma o un cambio en la forma en que se está gestionando su cuidado.
¿Y si se va contigo de vacaciones?
Si decides llevarlo contigo, también hay que prepararlo. No todos los destinos son dog friendly, y no todos los perros disfrutan de viajar. Lo ideal es elegir alojamientos adaptados, hacer paradas frecuentes, llevar su comida y cama de siempre, y respetar sus necesidades. No lo obligues a actividades estresantes solo porque “está de vacaciones contigo”.
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En definitiva, claro que te echará de menos. Eso significa que te quiere. Pero también significa que, si lo haces bien, podrá estar bien. El secreto está en prepararlo con tiempo, elegir un entorno seguro y con cariño, y confiar en que ese vínculo que habéis construido es fuerte… incluso cuando hay distancia.
Y cuando vuelvas, habrá saltos, lametones y revolcones de felicidad. Porque, aunque para él no exista el concepto de “vacaciones”, sabe perfectamente cuándo su persona favorita ha vuelto a casa.




