Camas para perros: cómo elegir el lugar de descanso perfecto

Las horas de sueño de un perro adulto son aproximadamente de 12 a 18 al día. Si hablamos de cachorros, animales de edad avanzada o de raza grande, aún duermen más. Por tanto la elección de una cama para perro es básica para que descanse adecuadamente y no repercuta en su salud.

Las camas para perros tienen que ser suaves, cómodas y que sirvan de barrera de aislamiento entre el perro y el suelo, que está frío en invierno y caliente en verano. También deben ser de fácil limpieza, siendo ideal que su funda tenga cremallera o similar para poder lavarla.

Cuando va a llegar un cachorro a casa surgen las siguientes dudas:

¿Dónde pongo la cama?

Por lo general un perro elige instintivamente el lugar para dormir donde sabe que estará tranquilo y protegido. Esa sería la mejor opción, pero no siempre es adecuada para nosotros.

Si el animal va a dormir dentro de casa, le buscaremos un lugar adecuado, tranquilo y alejado de corrientes de aire.

Si va a dormir fuera de casa siempre será bajo techado, por ejemplo en una caseta u otra estructura, pero bajo cobijo. En este caso la cama deberá ser resistente al agua para evitar moho u hongos que afectarían a la salud de nuestro perro.

¿De qué tamaño y tipo es la adecuada?

A la hora de elegir cama para perro no solo tenemos que contar con el tamaño del mismo, sino también la postura en la que duerme. Cuando nuestro perro esté dormido debemos medirlo del cuello hasta donde empieza la cola, añadiendo algunos centímetros más para ir sobre seguro.

Si el animal duerme estirado, necesita una cama sin bordes, tipo colchoneta, y grande para que pueda mover las patas sin sentirse aprisionado.

Si a nuestra mascota le gusta más dormir hecho un ovillo, su cama será más pequeña y con bordes, para sentir protección en la espalda y apoyarse mientras duerme. En este caso lo ideal son las camas tipo cuna con cojín interior. Esta cama también es ideal para los cachorros de cualquier tipo, cambiándola cuando sea adulto según su tamaño y necesidades.

Otro elemento a considerar es el peso de nuestro perro ya que el grosor de la cama debe ser proporcional al mismo.

Camas para situaciones especiales

Un problema que tienen los perros generalmente cuando se hacen mayores, aunque a veces se presente antes, es el dolor en articulaciones y patologías en los huesos. En caso de que nuestra mascota tenga una enfermedad que afecte a los huesos o simplemente sea mayor, sería necesario ponerle una cama hecha de espuma ortopédica, que vuelve a su posición tras la presión. De esta forma se adaptará al cuerpo del animal y no le producirá dolores.

Un perro con displasia o dolor estará más cómodo si el colchón se ajusta a su forma y no le presiona. Este tipo de camas ortopédicas ayudará a nuestra mascota a descansar mejor, que se recupere antes de posibles lesiones y tenga más movilidad.

Si nos lo podemos permitir, sería conveniente que pusiéramos este tipo de cama a perros de raza grande y gigante, porque con el tiempo es mucho más probable que desarrollen displasias de cadera, codo o rodilla.

Otras consideraciones

Si vamos a cambiar la cama, simplemente debemos colocarla donde estaba la anterior. Quizá al perro le cueste adaptarse porque no tiene el mismo olor que la previa.

Un truco muy fácil es poner una mantita que ya haya usado, sobre la cama nueva, así verá que es algo suyo y huele igual que antes. También podemos poner una prenda de ropa que hayamos usado nosotros, y al notar nuestro olor en la nueva cama, se sentirá seguro. Quizá se tome su tiempo hasta aceptarla, pero finalmente la probará y se olvidará de que es nueva.

Si a nuestra mascota no le está permitido subir al sofá, sería conveniente ponerle otra cama en el lugar donde solemos estar durante el día. Hay que considerar que los perros quieren estar con los demás miembros de la familia. Por lo que, desde el punto de vista de su naturaleza, debería tener una cama en nuestro lugar de descanso y otra durante el día para estar cerca de su familia en la habitación donde más estemos. Puede ser incluso una manta doblada en el suelo, el caso es que sienta que es su lugar y que esté cerca de sus personas favoritas.

Si nuestro perro tiene movilidad reducida, el colchón no puede estar muy alto, debe tener una altura accesible.

Hay colchones que mantienen la temperatura, que serían muy adecuados para perros con artrosis o dolor, porque el calor les alivia.

Si nuestra mascota es muy mayor o tiene la movilidad reducida, pasará muchas horas acostado, por lo que sería óptimo añadir una colchoneta antiescaras.

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