¿Le ha afectado el confinamiento a tu perro tanto como a ti?

El confinamiento ha afectado tanto a los dueños como a las mascotas. El cambio en la rutina habitual ha derivado en la aparición de problemas de comportamiento y de conducta de algunos de nuestros amigos peludos.

Pero ¿cuánto les ha afectado?

 

El confinamiento para los perros

 

A diferencia de los humanos, los perros no pueden procesar lo que ha sucedido ni adivinar cómo adaptarse. Esto, sumado al cambio drástico que ha supuesto el pasar más tiempo con sus propietarios en muchos perros a supuesto un estrés en su rutina.

La falta de estimulación, los paseos insuficientes y todo lo que implica estar en casa, ha desarrollado en las mascotas comportamientos compulsivos y estereotipias. Afectando no solo a su comportamiento durante el estado de alarma, sino en su posterior “vuelta a la normalidad”.

El principal problema que han presentado es el estrés por separación.

 

El estrés por separación del postconfinamiento para tu perro

Hay que entender que, si el problema durante la cuarentena han sido las llamadas de atención por parte de nuestro amigo peludo, con la vuelta a la normalidad, el ritmo de vida vuelve a retomar su actividad. Esto implica que de un día para otro hemos dejado de pasar tiempo en casa y, de nuevo, no es algo a lo que tu perro se adapte con facilidad.

El confinamiento ha pasado más factura de lo que piensas en tu perro y puede llegar a sufrir el denominado estrés por separación.

El estrés por separación es un trastorno de ansiedad que presenta el perro cuando tiene una fuerte relación con una persona. Cuando se queda solo en casa o sin la presencia de ella, muestra un comportamiento excesivamente ansioso y perjudicial por no estar a su lado.

 

Claves para suavizar el estrés de separación de tu perro

Algunas recomendaciones para intentar que esto deje de suceder y sobrellevar tanto esta como futuras crisis son:

    Dosificar la atención: hay que reestructurar el tiempo de atención ahora que estamos menos en casa y toca acostumbrarla en una separación progresiva, que mitigue tanto el tiempo de ausencia como el tiempo excesivo en caso de otro posible confinamiento.

       Distribuir el tiempo de juego: También es apropiado gestionar la hora del juego dentro de una normalidad, así podrá liberar tensión y actividad.

  Intentar mantener una rutina: cumplir con unos horarios normales de descanso, comida y juego. Esto ayudará a que la incorporación a la vida normal sea mucho más progresiva. O en otros casos, que la vuelta a otro posible confinamiento se haga más llevadera en su readaptación.

 

Por lo que, al final, tu compañero peludo sí que ha sufrido el confinamiento tanto como tu y por eso hay que procurar estar pendientes y saber cómo actuar. 

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